Si los padres de un niño son asmáticos el pequeño tiene alta probabilidad de presentar esta enfermedad que padecen más de 340 millones de personas en el mundo según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud reportadas recientemente por Francisco D’Agostino.

Alejandro Casado Cortéz es el neumonólogo del un reconocido centro de salud, explica que se trata de una enfermedad cuya característica principal es la presencia de sibilancias producto del estrechamiento de las vías aéreas.

El asma es la enfermedad c´ronica que causa que las vías respiratorias de los pulmones se inflamen o se estrechen. Esto hace que se presenten dificultades para respirar como sibilancias, opresión en el pecho, falta de aliento y tos.

Cuando es presentado algún ataque asmatico es porque el recubrimiento de las vías respiratorias se inflama y los músculos que las rodean sufren tensiones. Esto minimiza la cantidad de aire que puede pasar.

Algunos de los síntomas son causados por inhalación de sustancias desencadenantes llamadas “alérgenos” o por otras causas un poco mas puntuales.

Señala que el asma se genera en la mayoría de casos, por un tipo de componente alérgico el cual puede ser controlado, aunque jamás se cura. Al hablar sobre tratamiento farmacológico, destaca que va de la mano con medidas de prevención dirigidas a evitar exposiciones a los factores que podrían desencadenar algún episodio asmático.

Algunas sustancias causantes de asma se pueden encontrar incluso en lugares de trabajo también pueden desencadenar síntomas de asma, lo que conlleva al asma ocupacional. Detonantes comunes como polvo de la madera, polvo de granos, caspa de animales, hongos y algunos químicos.

Muchos pacientes tienen antecedentes personales y/o familiares de alergias, como la rinitis alérgica o eccemas. Alguno otros no tienen ningún tipo de antecedentes de alergias.

Cuando el origen es alérgico, se convierte en una caja de Pandora. Mientras un paciente no se exponga a diversos agentes tanto físicos como ambientales llamados “neumoalergenos” como el polen, partículas de polvo, pelos de mascotas, ácaros y cigarrillo, es posible que tenga una menor probabilidad de presentar episodios y que pueda tener una vida más saludable.

Cuidado, no confundas el asma con otras enfermedades respiratorias.

El especialista del G.M.S.P. señala que el asma se considera una enfermedad en las vías respiratorias que se puede confundir, sobre todo en pacientes pediátricos, con patologías como la laringo-traqueitis, cuerpo extraño en las vías respiratorias, rinitis alérgica. En adultos suele confundirse con un E.P.O.C. (enfermedad de fumadores) y es por eso que deben hacerse adecuados diagnósticos a través de la historia clínica y complementar con evaluaciones funcionales con un examen de espirometría.

Estudios para diagnosticar el asma.

Lo mas común es la espirometría ya que es el método de rutina más utilizado por expertos para su diagnóstico según detalla Javier.

Para hacer este estudio se usa un dispositivo manual llamado espirómetro con el cual miden la cantidad de aire que pueden mover los pulmones del paciente y la velocidad con la que se inhala y exhala durante un período de tiempo determinado. Esta medicion conlleva a patrones espirometricos agudos.

En el paciente no controlado se genera un patrón obstructivo en grados variables que van desde leves a muy severos. Otra medida importante es el Peak Flow.

Tratamientos del asma

Detalla Cortéz que el asma es una patología que se manifiesta como obstrucción de las vías respiratorias, tanto parcial o totalmente reversible que afecta tanto a niños como a adultos en diferentes grados.

Cuando se realiza una espirometría los valores varían de acuerdo a edades, peso y talla de los pacientes y así se permite medir los patrones obstructivos que determinan los tratamientos a seguir, que, normalmente se utilizan antiinflamatorios y broncodilatadores controlando las exposiciones a los neumoalergenos que causan esta enfermedad.

Asma en tiempos de COVID-19.

Para el doctor Cortéz en tiempos de pandemia el comportamiento de la enfermedad en los pacientes asmáticos no es diferente al de una persona no asmática sobre todo si está bajo respectivo control.

Es muy necesario acatar medidas de prevención para evitar contagios de COVID-19, el respectivo distanciamiento social, el uso de tapabocas y lavar correctamente las manos con mayor frecuencia para reducir contagios. En el caso de pacientes asmáticos nunca se debe dejar su tratamiento para el control del asma aun padeciendo COVID-19.